La edad biológica refleja cómo funciona el organismo por dentro. Las técnicas más precisas analizan la metilación del ADN, unas marcas químicas que cambian con los años
En un seguimiento de unas 52.000 personas adultas, la obesidad, el estilo de vida, el nivel socioeconómico, el sexo y las variantes genéticas explicaron juntos por qué unas envejecían más rápido que otras. Ese dato ayuda a entender qué es la edad biológica: el desgaste real de células, tejidos y órganos, que no siempre coincide con los años del calendario. Dos personas de 50 años pueden tener arterias, metabolismo y masa muscular muy diferentes. Esa diferencia se puede medir, tiene explicación y en parte se puede modificar.
- Tensión arterial y rigidez de las arterias.
- Glucosa en sangre y hemoglobina glicosilada.
- Perfil lipídico y función renal.
- Marcadores de inflamación, como la proteína C reactiva.
- Fuerza de prensión de la mano y velocidad al caminar.
Cuando la edad biológica supera a la cronológica, los especialistas hablan de envejecimiento acelerado. Ese desfase se asocia a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y deterioro cognitivo. Si ocurre lo contrario, el cuerpo conserva una reserva funcional mayor de lo esperado, y eso suele traducirse en más años sin enfermedad y una longevidad de mejor calidad.
El envejecimiento acelerado tiene causas que se pueden medir
Una investigación publicada en 2024 analizó los datos de 52.000 personas de la cohorte Lifelines. Los autores comprobaron que el ritmo de envejecimiento no depende de un único factor. La obesidad, el estilo de vida, el nivel socioeconómico, el sexo y la carga genética se suman en cada persona y, juntos, explican buena parte de las diferencias entre individuos de la misma edad.
EO- Información de 2001