Vulnerabilidad geológica: La Guaira como victima

Por Dubraska Hernández

De acuerdo con el último balance emitido por el estado las desalentadoras cifras alcanzan los 3.238 heridos, lo que hace que muchos se pregunten por qué el antiguo estado Vargas vuelve a convertirse en zona de desastre por las inclemencias de la naturaleza

Pese a que los epicentros del “doblete sísmico” se localizaron a cientos de kilómetros de la localidad, la zona de desastre, tal como lo declaró la presidenta (e) Delcy Rodríguez, fue en La Guaira donde se focalizó la mayor parte de la destrucción que dejó tras de sí el desplome de alrededor de 380 edificaciones entre viviendas, hoteles, centros empresariales e instituciones.

Según especialistas, lamentablemente la vulnerabilidad de la región ante eventos de esta naturaleza se debe a una combinación de elementos que van más allá de la intensidad de los seísmos.

Esa parte del país en particular es atravesada por un sistema de fallas que, conectadas, asemejan una línea. Las fallas de Boconó (occidente), San Sebastián (centro) y el pilar (oriente), de las cuales se desprenden otras fallas secundarias que constantemente liberan tensiones. Además, en el norte de Venezuela convergen las placas tectónicas de América del Sur y el Caribe, lo que la convierte en una zona con alto nivel sísmico por la constante fricción entre placas.

Los dos sismos, transcurridos con una diferencia de tan solo 39 segundos según el Servicio Geológico de EEUU (USGS) causaron tanto nivel de daños debido a que, en un principio, las edificaciones fueron sacudidas por un seísmo “precursor” que causó deterioros estructurales importantes (7.2), mientras que, la llegada del segundo terremoto (7.5) al que se le atribuyen el colapso de las edificaciones profundizó la gravedad de la situación.

Las placas tectónicas se ubican entre el manto y la corteza terrestre, por lo que otro elemento para tener en consideración es que ambos sismos se ubicaron a 20 y 10 kilómetros de la superficie, como consecuencia, la intensidad de sacudidas se vio potenciada por la corta distancia que recorrieron hasta el suelo lo que intensificó su capacidad de destrucción.

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Finalmente, está su ubicación geográfica. Paradisiaca en cuanto a su paisaje por encontrarse entre el mar y la montaña, la firmeza de su suelo se ve comprometida por la cercanía con el agua.

El especialista Oswaldo Felizzola explica que los suelos de esta región son de origen sedimentario:  menos compactos y propensos a contener agua en sus poros, por lo que pueden operar como una especie de filtro en el que se deforma, atrapa y amplifican las ondas símicas.

Además, en casos extremos, puede suceder incluso que por el exceso de agua los poros del suelo se saturen y pasen de estado sólido a liquido perdiendo toda capacidad de soporte, a este fenómeno se le denomina licuefacción.

EO// Con información de: Ultimas Noticias

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