Cuando abrimos un libro nos obligamos a desacelerar, exigimos a nuestro cerebro volver a ejercitar la concentración profunda, esa capacidad que la inmediatez de las pantallas nos ha ido arrebatando gradualmente
Retomar el hábito de la lectura es una necesidad urgente en el mundo contemporáneo-. Pasamos el día desplazándonos entre videos de pocos segundos, notificaciones incesantes y titulares fragmentados, en este torbellino digital, sin darnos cuenta, hemos ido dejando de lado uno de los hábitos más enriquecedores y transformadores que existen, la lectura.
Retomar el hábito de leer no es solo un acto de nostalgia o un capricho cultural, es una necesidad urgente para la salud mental y cognitiva en el mundo moderno. Cuando abrimos un libro nos obligamos a desacelerar, exigimos a nuestro cerebro volver a ejercitar la concentración profunda, esa capacidad que la inmediatez de las pantallas nos ha ido arrebatando gradualmente.
Sumergirse en una novela o en una biografía nos permite habitar la mente de otra persona, conocer realidades ajenas a la nuestra y ver el mundo desde perspectivas distintas, nos enseña a reflexionar, a cuestionar y a desarrollar un criterio propio, herramientas indispensables en un entorno saturado de información superficial y noticias falsas.
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Volver a leer no requiere horas ni sacrificios, basta con empezar poco a poco, diez o quince minutos antes de dormir, cambiar el teléfono por un libro durante el trayecto en transporte público o dedicar un rato del fin de semana a acompañar un café con una buena historia.
Recuperar el libro no significa renunciar a la tecnología, sino encontrar un equilibrio, al final del día, rescatar el hábito de la lectura es regalarte un refugio de paz, ejercitar la mente y reabrir una puerta hacia el descubrimiento. La buena noticia es que los libros siempre han estado ahí, esperando pacientemente a que volvamos a ellos.
EO// Redacción: Roynel Rojas