Peruana en Maturín denuncia violencia de género y pide ayuda para retornar a su país con su hija

Por Victor Rojas

Loaiza, quien arribó a Venezuela hace tres meses con la ilusión de formalizar su hogar y tramitar la nacionalidad venezolana para su hija nacida en 2020, vio cómo su proyecto de vida se desmoronó por las conductas violentas de su marido, asociadas además al presunto consumo de sustancias estupefacientes

Peruana en Maturín denuncia violencia de género y pide ayuda para retornar a su país con su hija.- En una entrevista con Diario El Oriental, la ciudadana peruana Sara Rosario Loaiza Vargas, de 48 años, alzó su voz para denunciar lo que vivió junto a su pequeña hija de seis años a manos de su pareja y la madre de este, en un hecho que hoy la mantiene atemorizada y al borde de la desesperación.

El 16 y 17 de octubre, según la agraviada, su esposo habría arremetido brutalmente en su contra dentro de la casa de su suegra, lugar donde residenciaban, en la Urbanización Terra Sur, en Maturín. En un relato que evidencia el nivel de vulnerabilidad en el que se encuentra, Sara detalló cómo la agresión física se ejecutó con la complicidad directa de su propia suegra.

«Ella me sujetaba de las manos mientras él me seguía pegando. Me golpearon durante casi una hora delante de mi niña. Tengo las marcas de la golpiza y mi hija lo vio todo», reveló entre lágrimas la víctima.

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Loaiza, quien arribó a Venezuela hace tres meses con la ilusión de formalizar su hogar y tramitar la nacionalidad venezolana para su hija nacida en 2020, vio cómo su proyecto de vida se desmoronó por las conductas violentas de su marido, asociadas además al presunto consumo de sustancias estupefacientes.

Tras lograr liberarse e interponer la denuncia ante la Fiscalía 15 en Maturín, el agresor fue aprehendido. No obstante, sus documentos personales y los de la menor fueron destruidos durante el ataque, dejándolas en un limbo migratorio e indefensas.

A pesar de que el agresor se encuentra detenido, la demandante teme por su vida debido a supuestas amenazas recibidas por parte del entorno familiar del hombre, quienes intentan dar con su paradero actual. Sara y su hija se encuentran refugiadas en un sitio donde decidieron mantenerlo en reserva por motivos de seguridad.

Ante el riesgo inminente, Sara hace un llamado desesperado a las autoridades, al consulado de Perú y a los organismos de derechos humanos para que le otorguen la custodia total de su hija y se agilice un salvoconducto de retorno seguro.

«Nosotras somos seres humanos, no pedimos privilegios, solo pido justicia y auxilio para regresar a Perú. Mi hija no es un trofeo, es mi vida entera y debo proteger su integridad», concluyó la denunciante.

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