El abuso del móvil afecta al apego

Por Elina Vásquez

La falta de atención presencial por priorizar un dispositivo digital está sembrando en las nuevas generaciones un estilo de apego inseguro, cuyas secuelas emocionales y relacionales impactarán directamente en su adultez

El abuso del móvil afecta al apego.- La omnipresencia de las pantallas ha transformado la dinámica familiar, trasladando el problema de la distracción digital de los hijos hacia los padres. El uso desmedido del teléfono móvil por parte de los cuidadores, conocido en entornos científicos como «tecnointerferencia» o phubbing, ya no es solo una queja cotidiana de los adolescentes; hoy la ciencia demuestra que este comportamiento deteriora activamente los vínculos afectivos. La creación de herramientas como la escala DAIS (Device Attachment Interference Scale) confirma una cruda realidad: la falta de atención presencial por priorizar un dispositivo digital está sembrando en las nuevas generaciones un estilo de apego inseguro, cuyas secuelas emocionales y relacionales impactarán directamente en su adultez.

“Mamá, ¿quieres más a tu móvil que a mi?”. Comentarios como el que una adolescente estadounidense hizo a su madre hace unos años llevaron a un grupo de psicólogos a estudiar cómo afecta a los hijos la dependencia del teléfono de sus padres. El resultado: desarrollando un nocivo apego ansioso.

Para investigar en profundidad ese vínculo, los autores han desarrollado una “Escala de interferencia del apego a los dispositivos” (conocida en inglés como Device Attachment Interference Scale o DAIS). Se trata de una herramienta de autoevaluación diseñada específicamente para medir la perspectiva de los adolescentes sobre los comportamientos de sus cuidadores principales en relación con el uso de dispositivos tecnológicos.

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Los científicos reclutaron una muestra de 600 adolescentes de entre 12 y 17 años, representativa de la población general de Estados Unidos, y les pidieron que rellenaran un cuestionario que investigaba el apego hacia sus padres y cómo percibían el uso que hacían del móvil en su presencia. Los resultados arrojan una conclusión clara: las distracciones digitales parentales deterioran la calidad de la relación con los hijos y la estabilidad emocional de los menores.

Los científicos descubrieron que, cuanto mayor es la puntuación en la “Escala de interferencia del apego a los dispositivos”, más niveles de apego inseguro, tanto ansioso como evitativo, declaran los adolescentes.

Conforme se van haciendo adultos, «los niños con un estilo de apego inseguro pueden volverse ansiosos y, o bien aferrarse a los demás en busca de seguridad o bien evitar las relaciones para minimizar el riesgo de sufrir dolor emocional», recuerdan.

Además, el apego inseguro de los adolescentes se asocia con una peor salud mental de adultos y problemas para mantener relaciones sanas, mientras que el apego seguro se asocia con relaciones más satisfactorias y un mayor bienesta.

Grant comenzó a investigar cómo el uso del móvil por parte de los padres afectaba al apego de los hijos a raíz de que un número cada vez más creciente de pacientes adolescentes le expresaban en consulta sus sentimientos negativos hacia el abuso que sus progenitores hacían del móvil.

El estudio concluye que hay que considerar el comportamiento digital adulto como un factor determinante en la seguridad del vínculo afectivo de los niños, y que hay que estar alerta porque, a diferencia de otros factores de riesgo para la crianza más visibles (como la salud mental o física de los padres o el uso de sustancias adictivas), el abuso del móvil por parte de los padres no es tan visible.

El verdadero peligro del abuso del móvil por parte de los padres radica en su invisibilidad y en su normalización social. A diferencia de otros factores de riesgo tradicionales en la crianza, el «ningufoneo» parental actúa como un enemigo silencioso que despoja a los hijos de la validación emocional y la seguridad que necesitan para crecer de forma sana. Este estudio no busca culpabilizar a los progenitores, sino encender una alarma sobre la calidad del tiempo compartido. Desconectarse del entorno digital para conectarse con los hijos no es una opción de bienestar, sino una necesidad urgente para proteger la estabilidad mental de las futuras generaciones y asegurar que el hogar siga siendo un refugio de presencia real, no un espacio de soledad acompañada.

EO//: Una Información de: El Aragueño

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