Según testimonios de los usuarios, los colectores rara vez cuentan con el cambio menudo necesario, lo que desata retrasos y malentendidos
Maturineses prefieren el pago digital para evitar peleas por vuelto en transporte público.- El dilema de cómo pagar el pasaje urbano mantiene divididos a los usuarios y transportistas en Maturín. Se ha hecho evidente una tendencia creciente: un sector importante de los maturineses prefiere utilizar el pago móvil por encima del efectivo, argumentando que es la única opción viable para cancelar la tarifa exacta.
Sin embargo, la realidad del transporte público en la ciudad es compleja, y el dinero en efectivo sigue resistiéndose a desaparecer debido a las fallas del entorno digital.
Para muchos pasajeros, abordar una unidad con un billete de alta denominación se ha convertido en un riesgo de discusión. Según testimonios de los usuarios, los colectores rara vez cuentan con el cambio menudo necesario, lo que desata retrasos y malentendidos.
«Prefiero mil veces hacer un pago móvil. Si pagas con un billete grande, el colector se molesta o te dice que te da el vuelto más adelante, y a veces a uno se le olvida o se baja sin el dinero. Con el pago móvil cancelas lo que es y te evitas el problema», comentó Valeria Rondón, habitante de La Puente.
A pesar de las ventajas de la exactitud digital, la gran mayoría de los ciudadanos reconoce que todavía prefiere el efectivo por un factor crucial: la velocidad. Fluir en las paradas requiere inmediatez, algo que el pago digital no siempre puede garantizar.
Las constantes fallas en la señal de las operadoras telefónicas y las caídas del sistema bancario retrasan las transacciones. Además, esperar a que caiga un pago móvil en plena hora pico genera retrasos tanto para el pasajero como para el resto de las personas que desean llegar a su destino.
Los choferes de las distintas líneas de Maturín coinciden con los usuarios en que el efectivo es mucho más práctico para el dinamismo de su trabajo diario, ya que les permite surtir combustible o comprar repuestos al momento sin depender de transferencias.
No obstante, los profesionales del volante se muestran abiertos a la modernización. Aseguran que no descartan darle una oportunidad definitiva a las plataformas digitales, siempre y cuando se implementen herramientas optimizadas para el transporte o mejore la infraestructura de telecomunicaciones en el estado.
Por ahora, el pasaje en Maturín se debate entre la precisión del teléfono celular y la inmediatez del bolsillo, obligando a los maturineses a cargar con ambas opciones para no quedarse varados.
