Expertos enumeran comportamientos que tienen un impacto medible en las defensas del organismo. Desde pensamientos positivos hasta alimentación, qué tener en cuenta
Hábitos para fortalecer el sistema inmune. – El sistema inmune es una compleja red de órganos, células y proteínas cuya función esencial es proteger al organismo frente a sustancias nocivas, gérmenes y alteraciones celulares. Durante el funcionamiento normal, este sistema actúa de forma silenciosa y eficiente: solo percibimos su presencia cuando falla o se enfrenta a patógenos especialmente agresivos, lo que puede llevar al desarrollo de enfermedades.
Cumple tres funciones principales: combate y elimina patógenos como bacterias, virus, parásitos u hongos; reconoce y neutraliza sustancias dañinas provenientes del entorno; y ataca células propias del organismo que han sufrido cambios y pueden causar enfermedades como el cáncer. De acuerdo con un estudio publicado en Informed Health (2023), sin este mecanismo de defensa, el cuerpo quedaría expuesto a infecciones constantes y graves.
Según la Dra. Sandra Darling, de Cleveland Clinic, existen cuatro hábitos fundamentales que contribuyen de manera comprobada a la fortaleza inmunológica:
El primer pilar es la alimentación basada en alimentos integrales y sin procesar. Incluir fuentes de vitamina C, alimentos ricos en antioxidantes, ajo crudo y prebióticos ayuda a fortalecer las barreras naturales del cuerpo y a modular la flora intestinal, esencial para la defensa frente a infecciones.
Leer también: Cómo peinar el cabello cuidando la fibra capilar
El segundo hábito consiste en realizar mejoras en el estilo de vida. Dormir entre siete y ocho horas por noche, practicar ejercicio de forma regular y controlar el estrés son medidas clave. El sueño reparador es fundamental para la regeneración inmunitaria, y técnicas como la terapia cognitivo-conductual pueden ser útiles para quienes sufren de insomnio.
El tercer hábito destacado es mantener una actitud positiva. La doctora Darling, de la Cleveland Clinic, muestra que los pensamientos positivos pueden reducir la inflamación y aumentar la resistencia a infecciones, mientras que las emociones negativas incrementan la vulnerabilidad ante enfermedades. Iniciar el día con afirmaciones optimistas o mantras sencillos como “Estoy bien” contribuye al bienestar psicológico y, por extensión, a la salud inmunológica.
Por último, las ayudas naturales complementan los hábitos anteriores. El uso racional de suplementos como la vitamina D puede ser relevante, especialmente para quienes presentan deficiencia, ya que niveles adecuados están vinculados con menor susceptibilidad a infecciones. Otras opciones incluyen aceites esenciales, que poseen propiedades antivirales y pueden utilizarse en difusores o productos de higiene.
EO// Con información de: Infobae
