El presidente de Venezuela le arrebató el control de la vida civil de los venezolanos a la iglesia, ordenó la secularización del Estado con reformas legales; se decretó el matrimonio civil como el único legalmente válido, el religioso pasó a ser un acto de corte secundario no obligatorio
Guzmán Blanco y la iglesia católica .-En 1870 gobernaba Antonio Guzmán Blanco, quien dominó la política venezolana por casi veinte años (1870–1888). Quería una Venezuela moderna y para eso necesitaba sacarla de la pobreza y del caos que habían dejado las guerras. Apostaba a un estado centralizado y con corte europeo, a lo francés.
La Iglesia Católica le hizo frente a esa visión de estado ya que representaba el orden tradicional, el poder patrimonial y la influencia moral sobre la población. Los roces no se hicieron esperar, en una oportunidad, tras una victoria militar, Guzmán Blanco le solicitó al Arzobispo de Caracas, Monseñor Silvestre Guevara y Lira, que oficiara un Te Deum o misa de acción de gracias en la Catedral de Caracas, el clérigo se negó, argumentando que no se podía celebrar misa con la situación que vivía Venezuela; este impase significó la expulsión del Arzobispo del país y un cambio de actitud hacia la iglesia Católica.
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Guzmán Blanco le arrebató el control de la vida civil de los venezolanos a la iglesia, ordenó la secularización del Estado con reformas legales; se decretó el matrimonio civil como el único legalmente válido, el religioso pasó a ser un acto de corte secundario no obligatorio. Se crearon a nivel nacional los registros civiles para nacimientos y defunciones, antigua función de las parroquias. Impuso la educación laica, se le quita a la Iglesia la administración de la educación primaria y prohibió la enseñanza de la doctrina religiosa en las escuelas. Además, los cementerios pasaron a ser del estado y se obligó a que se aceptaran en los mismos a todas las religiones y ateos.
También prohibió por ley el cobro de diezmos y contribuciones. Cerró conventos y monasterios: Expulsó a las órdenes religiosas y confiscó bienes y propiedades. Demolió varios templos y sus terrenos se usaron para edificar obras públicas en el marco de su proyecto modernización.
Y lo más osado, Guzmán Blanco propuso ante el Congreso la creación de la Iglesia Católica Nacional, completamente independiente de Roma, incluso el proyecto contemplaba que los sacerdotes fueran elegidos por el pueblo y los obispos por el propio Congreso. Ésto alarmó al Vaticano y se organizó una misión de paz a Venezuela, también convencieron al exiliado Arzobispo Guevara y Lira de que renunciara, para encomendar a un sustituto restablecer el diálogo con el «Ilustre Americano» Antonio Guzmán Blanco.
EO//Periodista
