Cuando pasa un incidente eléctrico, los cables quedan en el suelo y suelen durar días tendidos, poniendo en riesgo la vida de quienes transitan por las aceras de Maturín
«Enjambres» de cables mantienen en alerta a maturineses ante posibilidad de cortocircuitos-. Grandes marañas de líneas de alta tensión, fibra óptica de internet y telefonía saturan los postes de la zona comercial de la capital monaguense. La acumulación desmedida de estas guayas genera una contaminación visual extrema y eleva al máximo el riesgo de siniestros eléctricos. Los comerciantes y transeúntes caminan a diario bajo una infraestructura obsoleta que amenaza con colapsar en cualquier momento.

La gravedad de la situación quedó en evidencia tras un fuerte cortocircuito registrado en la calle Monagas. El incidente ocurrió justo enfrente de una reconocida farmacia de la zona, a escasos metros de la emblemática Iglesia San Simón. Según testigos, un chispazo en las líneas de alta tensión desencadenó un incendio que se propagó rápidamente por la cablería aérea. Las llamas provocaron pánico entre los peatones y obligaron a los comercios adyacentes a evacuar de emergencia.

Leer también: Proteccionistas de los animales exigen justicia para la perrita Mariposa desde Maturín
«Vivimos con el Jesús en la boca porque cada vez que llueve o hace viento fuerte, esos cables empiezan a echar chispas», declaró José Pérez, mientras transitaba por la avenida Miranda.

Cabe mencionar que, cuando pasa un incidente eléctrico, los cables quedan en el suelo y suelen durar días tendidos, poniendo en riesgo la vida de quienes transitan por las aceras de Maturín.
Redacción: Victor Rojas
