El trato que le damos a los animales es un reflejo de nuestra verdadera humanidad

Por Roynel Rojas

Entender que compartimos el planeta con seres sintientes que experimentan miedo, alegría y dolor nos invita a transitar el mundo con más humildad y menos arrogancia

El trato que le damos a los animales es un reflejo de nuestra verdadera humanidad-. Solemos medir el progreso de una sociedad por su economía o su tecnología, sin embargo, existe una métrica mucho más profunda que define nuestra calidad como seres humanos, y es el cómo tratamos a quienes no pueden defenderse. 

Ser compasivo con los animales es un valor fundamental para nuestra propia evolución humana. Durante siglos los hemos tratado como meros recursos a nuestro servicio, pero mantener esa postura hoy no nos permite evolucionar hacia una sociedad con mejores valores y principios.

Cuando nos conmovemos ante el dolor de un animal expandimos nuestra capacidad de sentir compasión en términos generales. Quien es completamente indiferente al sufrimiento de los animales, tarde o temprano, manifiesta esa misma desconexión emocional ante sus semejantes.

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Entender que compartimos el planeta con seres sintientes que experimentan miedo, alegría y dolor nos invita a transitar el mundo con más humildad y menos arrogancia. Nos recuerda que somos parte de una red interconectada, no los dueños absolutos del ecosistema.

En última instancia, defender el buen trato hacia los animales nos hace mejores a nosotros mismos, en un mundo a menudo frío e hiperconectado en lo virtual pero desconectado en lo real, la compasión es fundamental, es el recordatorio diario de que nuestra humanidad se demuestra cuando decidimos ser la voz de los que no tienen voz.

EO// Redacción: Roynel Rojas

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