Una madre suele ser ese primer lugar seguro para nosotros; somos esa pequeña parte que las enseña a ser mamá, donde la única parte que las hace felices son sus hijos y su manera tan feliz de estar a tu lado
El amor y la falta de una madre en la vida de su hijo-. La madre suele ser la primera figura de apego primario, el «puerto seguro» desde el cual un niño explora el mundo.
Cuando se habla de la ausencia de una madre en la vida de un hijo, es muy importante no darse cuenta de la edad: la pérdida de una madre es muy dolorosa porque perdemos esa parte de uno, la cual es la que nos da fuerza para vivir o poder hacer algo; perdemos la gran motivación de nuestras vidas, donde cada día que pasamos sin ella es un dolor inmenso.
Una vivencia profunda que puede dejar una huella significativa en nuestro desarrollo emocional, psicológico y social; quizás al quedarnos sin ella pueda ocasionar risa a los demás, pero lo que nos debe importar es lo que pensemos nosotros. Tomemos una gran reflexión para valorar a tu madre cuando está viva y darle ese amor y cariño que se merece.
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Una madre suele ser ese primer lugar seguro para nosotros; somos esa pequeña parte que las enseña a ser mamá, donde la única parte que las hace felices son sus hijos y su manera tan feliz de estar a tu lado, y es fundamental entender que la ausencia materna no es un destino trágico inevitable. El ser humano es increíblemente resiliente.
El dolor de esa ausencia probablemente nunca se borre del todo; se vuelve una cicatriz. Pero las cicatrices ya no duelen como las heridas abiertas; nos recuerdan que sobrevivimos, que fuimos fuertes y que, a pesar de la falta, somos completamente capaces de amar y de ser amados.
Pero nunca olvidemos que el amor más grande de nuestras vidas es mamá y recordemos que una madre daría la vida por su hijo.
EO/// Redacción de: María
