Cuando el descanso se convierte en un desafío diario

Por Freddy Vásquez

Cuando el descanso se convierte en un desafío diario . – El hogar debería representar el refugio elemental y fundamental para la recuperación física y mental, luego de cumplir con las responsabilidades laborales. Sin embargo, la proliferación de fuentes de ruido como equipos de sonido, ruidos en la casa del vecino por arreglos en horas no correspondientes o adecuadas, reuniones prolongadas sin consideración al horario, representan un cese de la paz que amerita un ciudadano.


El problema, no se limita necesariamente a lo días de la semana, sino a los fines de semana, donde en su mayoría las personas tienen mayor tiempo para desconectarse de la dura realidad laboral.


Esta dinámica que algunos vecinos, de manera desproporcionada ocasionan, hace que la sana convivencia se vea interrumpida drásticamente. Por un lado, quienes descansan, sienten vulnerado su derecho básico al bienestar dentro de su propia casa; por el otro, quienes generan el ruido suelen escudarse en que los días libres otorgan una suerte de libertad total para hacer lo que “les plazca”, sin derecho a recibir una prohibición de personas a su alrededor, porque alegan que están “en su hogar”, lo que contribuye a una vulnerabilidad de la sana convivencia en el urbanismo, sector o conglomerado urbano.

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Cuando se trata de conjunto cerrado o privado, es un poco más complejo el asunto, porque los vecinos continuamente se quejan en las juntas de condominio, comités comunitarios o autoridades policiales, transformando lo que debería ser una comunidad tranquila, en un entorno de constante confrontación e incomodidad.


Garantizar días de descanso verdaderamente reparadores, exige que cada ciudadano entienda que su libertad para celebrar o realizar actividades ruidosas no puede construirse a costas del agotamiento de los demás.

EO// Redacción: Freddy Vásquez

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