Enfrentarse a la página en blanco nos enseña a tolerar la frustración, a corregir nuestro rumbo y a entender que el valor real nace de la constancia y de la revisión incansable, no del primer intento
El ejercicio del arte es una escuela para ser mejores seres humanos-. El ejercicio activo del arte, escribir, pintar, tocar un instrumento o esculpir, suele verse como un simple pasatiempo, sin embargo, crear es una de las disciplinas más transformadoras para el ser humano.
Enfrentarse a la página en blanco o al lienzo exige valentía, paciencia y una honestidad radical. Nos enseña a tolerar la frustración, a corregir nuestro rumbo y a entender que el valor real nace de la constancia y de la revisión incansable, no del primer intento.
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Además, crear nos vuelve profundamente empáticos, nos obliga a detenernos donde otros pasan de largo, a afinar la mirada y a traducir la experiencia humana en formas o palabras, ese esfuerzo nos saca del egocentrismo y nos conecta con la sensibilidad colectiva.
Ejercer el arte no busca la perfección, sino la libertad interior y la lucidez. Al final, crear con nuestras propias manos es una de las formas más altas de resistencia y de cuidado hacia nuestra propia humanidad.
EO// Redacción: Roynel Rojas