El irrespeto al rayado peatonal se ha transformado también en un gran peligro que afecta tanto a los conductores como a los peatones
Imprudencia eleva riesgo de accidentes.-Maturín, la capital del estado Monagas, enfrenta un gran problema que va en aumento, con dos sectores vitales: los motorizados y los peatones.
Un factor de esta situación es la falta de conciencia de los ciudadanos, quienes frecuentemente ignoran las normas básicas de circulación. Es común ver a los peatones cruzar sin antes mirar si el semáforo cambió la luz y les permite cruzar.
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Esta imprudencia no solo arriesga sus propias vidas, sino que desencadena frenazos fuera de control y situaciones de alto peligro para todos los conductores, y entre éstos, los motorizados tienen uno de los mayores riesgos al transitar por las calles de Monagas.
Es normal ver como transitan a exceso de velocidad, realizando maniobras peligrosas entre los automóviles e incluso desplazándose en sentido contrario.
La mayoría de estos conductores no llevan sus cascos de seguridad y no respetan las luces de los semáforos, lo cual incrementa el riesgo de que se registre algún accidente y vuelve a Maturín más peligrosa para andar. La falta de prudencia constante genera un clima de tensión e incertidumbre que afecta a todos por igual.
En la actualidad, la irresponsabilidad de un motorizado representa uno de los mayores focos de inseguridad vial en las principales arterias viales de la capital monaguense.
El irrespeto al rayado peatonal se ha transformado también en un gran peligro que afecta tanto a los conductores como a los peatones.
En las plazas y esquinas más concurridas de la ciudad el rayado peatonal es mayormente visto como decoración sobre el asfalto y no como una norma o ley.
Los motorizados y automovilistas suelen detenerse directamente sobre la señalización, bloqueando por completo el camino al peatón.
A esa conducta se suman la de los transeúntes, quienes tampoco demuestran un interés o le dan una importancia real al uso de ésta, a veces, en vez de caminar un poco más para cruzar de una forma segura, la mayoría prefiere correr el riesgo y cruzar por cualquier tramo de la calle. Muchos peatones cruzan distraídos o a un paso lento, esta falta de interés ha generado que nadie asuma la responsabilidad.
Motorizados y peatones infringen las normas al pensar que no habrá consecuencias, a ésto se suma el deterioro del rayado peatonal y la falla de los semáforos.
Sin autoridades que fiscalicen con firmeza, siempre estará la imprudencia. Se deben restaurar las señales en avenidas clave y aplicar multas ejemplares a los infractores.
EO// Andrielys Gil, pasante