Entre paciencia infinita, la presencia de los abuelos construye el hogar emocional al que siempre se puede volver, incluso en el recuerdo
La figura de los abuelos marca una hermosa huella en el alma-. Poco se habla de la importancia que tiene para un niño crecer en presencia de los abuelos pero convivir en la infancia con ellos es desarrollarse en medio de un ambiente lleno de amor, cuidados, dulces, regalos inesperados y abrazos que acurrucan tanto el alma de un pequeño que lo dejan marcado de forma positiva para toda su vida adulta .
Ellos son esas personas de pequeña estatura, cabello blanco, mirada alegre y manos suaves que se convierten en la figura entrañable de su nieto a través de largos juegos, secretos compartidos y paseos a la plaza que otra persona jamas consentiría.
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Con menos reglas que las de mamá y papá, sus experiencias consiguen la atención hasta del nieto más inquieto. Justo allí se plantan en su alma para toda la vida, formando ese adulto felíz que siempre sonreirá al recordar.
Un niño que crece cerca de su abuelo será un adulto que en medio de las preocupaciones siempre encontrará seguridad en sus brazos. Estén o no estén ya en este mundo, para un nieto su abuelo simbolizará el lugar donde acurrucarse, aunque sea en los recuerdos.
EO// Redacción: Fabiana Mendez