Dulce tortura

Por Roynel Rojas

Poema de Victoria Acagua

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Inasibles ojos café intenso,

que desearía admirar sin ahogarme en ellos.

Cada vez que me adentro, siento su alta marea abatirme hasta caer muerta.

Quizás se siente como la electricidad en sus manos,

dedos con voltajes tan altos

como para causar un paro cardíaco.


Hay algo no físico, irónicamente duele más que lo que sí puede golpear:

ese aire articulado capaz de cortar,

afiladas letras desgarrando un pecho.

Solo es una dulce tortura porque yo sigo aquí cautiva,

adentro de una prisión que yo misma construí.

Cada sonrisa fue su bloque, cada lágrima un motivo para quedarme.


Estar enamorado es una tortura.

EO// Vía: Escritos de Victoria Acagua

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