Muchas familias con miedo deciden dar un paso hacia el amor, dejando a un lado todos sus estigmas y sometiendose a un proceso de evaluación psicológica, social y física para convertirse en una familia sustituta
La adopción un gran acto de amor y humanidad-. Actualmente muchas familias han tomado la decisión de amar sin prejuicios a través del acto de adoptar a un menor y llevarlo a su entorno bajo los parámetros legales y humanos que este proceso exige. Asumiendo el rol de maternidad o paternidad de ese niño o adolescente de manera permanente y con el derecho a ser su sucesor de bienes.
Lejos de prejuicios y estigmas, familias con miedo deciden dar un paso hacia el amor, dejando a un lado todos los introyectos que pueden tener y se someten a un proceso de evaluación psicológica, social y física para convertirse en la “familia sustituta”.
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Familia que velara por devolver la confianza y seguridad a un pequeño que ha pasado por procesos de vulneración volviéndose garantes de ofrecerle un ceno familiar idóneo, seguro y lleno de amor donde desarrollarse como persona.
Sin basarse en la edad ni buscando estereotipos físicos en los niños, adoptar es un acto de humanidad que más allá de llenar el deseo de los ciudadanos que se estrenan como padres, le da el cumplimiento legal y humano al derecho que posee un menor de formar parte de un hogar.
EO// Pasante: Fabiana Méndez
