El funcionamiento del corazón y de los vasos sanguíneos está ligado a múltiples factores biológicos, y uno de ellos es la vitamina D
La salud cardiovascular no depende únicamente del colesterol, el peso o la presión arterial. Hoy sabemos que el funcionamiento del corazón y de los vasos sanguíneos está ligado a múltiples factores biológicos, y uno de ellos es la vitamina D. Tradicionalmente conocida por su papel en la salud ósea, la vitamina D ha despertado un enorme interés en cardiología por su influencia sobre la inflamación, la función arterial y el metabolismo. Pero surge una pregunta importante: ¿es realmente una aliada del corazón o se ha exagerado su papel en la prevención cardiovascular?
La vitamina D actúa en el organismo como una molécula con actividad hormonal. Sus receptores se encuentran en numerosos tejidos, incluido el sistema cardiovascular. Diversos estudios han demostrado que esta vitamina participa en procesos esenciales relacionados con la salud del corazón, entre ellos:
- Ayuda a mantener arterias más saludables
La vitamina D interviene en el mantenimiento de la capa interna de los vasos sanguíneos, favoreciendo una mayor flexibilidad arterial y evitando su deterioro prematuro.
Un sistema vascular saludable reduce el esfuerzo que debe realizar el corazón para bombear sangre.
- Contribuye a reducir la inflamación
La inflamación crónica es uno de los factores implicados en la formación de placas de aterosclerosis.
La vitamina D posee propiedades antiinflamatorias que podrían ayudar a limitar este proceso y disminuir el daño vascular a largo plazo.
- Influye en el metabolismo y el riesgo cardiometabólico
La resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 aumentan significativamente el riesgo cardiovascular.
Mantener niveles adecuados de vitamina D puede mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir al equilibrio metabólico, un aspecto clave para la prevención.
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Algunas medidas sencillas pueden ayudar a mantener niveles saludables:
Exposición solar inteligente
La síntesis cutánea es la principal fuente de vitamina D. Una exposición moderada al sol —aproximadamente entre 10 y 15 minutos diarios, según el tipo de piel y la época del año— puede favorecer su producción.
Alimentación rica en vitamina D. Incluye en tu dieta alimentos como:
Pescados grasos.
Yema de huevo.
Alimentos fortificados.
Actividad física regular
El ejercicio mejora el metabolismo y forma parte de cualquier estrategia eficaz de prevención cardiovascular.
¿Cuándo es necesario tomar suplementos?
La suplementación no debe iniciarse por cuenta propia. El exceso puede provocar aumento del calcio en sangre y favorecer calcificaciones en arterias y riñones, generando riesgos importantes para la salud cardiovascular. Por eso, la suplementación debe realizarse siempre bajo supervisión profesional.
La vitamina D no es una solución milagrosa ni sustituye hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio regular, control del estrés o vigilancia médica. Sin embargo, mantener niveles adecuados sí puede convertirse en una herramienta complementaria valiosa para proteger el sistema cardiovascular y reducir factores de riesgo.
EO// Con información de: Sociedad Española de Cardiología
