Especialistas evaluaron las condiciones del terreno e infraestructura de la isla, destacando capacidad de soporte de los suelos, aunque recuerdan la cercanía a la falla de El Pilar
Suelos de Nueva Esparta son seguros ante amenaza sísmica.- En una rueda de prensa ofrecida por el Colegio de Ingenieros de Nueva Esparta, las autoridades recordaron que la zona se encuentra geográficamente cercana a la falla de El Pilar, una de las más activas del país, y que la entidad posee una clasificación de categoría cinco en la escala de peligrosidad sísmica, lo que exige un riguroso control en la planificación y ejecución de obras civiles.
Ante este panorama, los especialistas del gremio evaluaron tanto las condiciones actuales de la infraestructura como el comportamiento del terreno local, aspectos determinantes para mitigar los riesgos ante un movimiento telúrico.
El ingeniero estructural proyectista Andrés Serra explicó que los suelos de la región están conformados por capas de arena, grava, limo y arcilla, las cuales se asientan sobre una base rocosa que presenta una buena capacidad de soporte. Esta característica geotécnica resulta favorable, ya que proporciona una cimentación estable para las edificaciones, siempre que se respeten los diseños y estudios previos exigidos por la normativa vigente.
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Uno de los fenómenos más temidos durante un sismo es la licuefacción de suelos, un efecto nocivo en el que el terreno pierde su consistencia y se comporta como un líquido, lo que puede provocar el colapso inevitable de las estructuras asentadas sobre él. Al respecto, Serra aclaró que, en los sitios revisados hasta el momento por el Colegio de Ingenieros, no se presenta un alto potencial para que este fenómeno ocurra en la isla, lo que brinda un margen de tranquilidad adicional, aunque insistió en que no se deben bajar los brazos en materia de prevención y monitoreo constante.
La seguridad en la entidad también se ve respaldada por las limitaciones urbanísticas vigentes, que impiden levantar estructuras de alturas desmedidas, una medida clave para reducir la vulnerabilidad ante movimientos sísmicos. Actualmente, las edificaciones sobre el nivel del terreno se mantienen alrededor de los treinta metros o los diez niveles, y el suelo de la región permite construir hasta esos límites de manera totalmente segura, siempre y cuando se implemente un sistema de fundación adecuado y apto para el espacio asentado. Esta regulación, sumada a la supervisión técnica, constituye un pilar fundamental en la estrategia de prevención.
EO// Con información de: El Sol de Margarita
