Cariaco se convirtió en el epicentro de la tragedia. En segundos, escuelas, liceos, hoteles, iglesias y centenares de viviendas colapsaron
A 29 años del terremoto de Cariaco: El día que la tierra despertó en Sucre.- Un día como hoy, el 9 de julio de 1997 a las 3:24 p. m., el oriente venezolano vivió uno de los episodios más devastadores de su historia reciente. Un potente sismo de magnitud 6.9 rompió un segmento de la falla de El Pilar, una de las estructuras tectónicas más activas del Caribe, donde interactúan las placas del Caribe y Suramérica. Aunque su energía se sintió en gran parte del país, el estado Sucre concentró la destrucción.
Cariaco se convirtió en el epicentro de la tragedia. En segundos, escuelas, liceos, hoteles, iglesias y centenares de viviendas colapsaron. En Cumaná, el desplome del edificio de Seguros La Seguridad cobró varias víctimas, mientras que el Hospital Central tuvo que ser evacuado de emergencia al comprobarse que parte de sus instalaciones estaban construidas justo sobre la traza de la falla.

El saldo de la tragedia:
Balance oficial: 71 fallecidos, más de 500 heridos y cerca de 7.000 damnificados.
Alcance: Los daños afectaron a 52 poblaciones.

Fenómeno de licuefacción: En las zonas costeras, el suelo prácticamente se «derritió», provocando hundimientos que fracturaron carreteras, muelles, tuberías y el cable submarino que suministraba electricidad a Nueva Esparta.
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La magnitud del desastre obligó al entonces presidente Rafael Caldera a suspender una alocución televisada para coordinar la emergencia. Aviones Hércules se activaron de inmediato para trasladar médicos, ingenieros, rescatistas y maquinaria pesada, mientras funcionarios de Defensa Civil, Bomberos y efectivos militares arriesgaban sus vidas trabajando entre los escombros.

Un antes y un después para Venezuela
Este trágico evento impulsó una revisión profunda de la infraestructura escolar en el país, fortaleció las normas de construcción sismorresistente y consolidó el papel de Funvisis como la institución principal para el monitoreo sísmico nacional.
Aquel 9 de julio nos dejó una lección imborrable: las fallas geológicas nunca desaparecen, solo esperan el momento de volver a despertar. La prevención y la preparación salvan vidas.

¿Recuerdas dónde estabas o cómo viviste este fuerte sismo en el oriente del país? Te leemos en los comentarios.
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