Especialistas coinciden en que no depende de soluciones rápidas o dietas restrictivas, sino de cambios sostenibles en el estilo de vida y un compromiso individual, familiar y social
Prevención y hábitos saludables reducen el riesgo de obesidad y enfermedades asociadas. – La prevención de la obesidad comienza mucho antes de que aparezcan los primeros problemas de salud. Adoptar hábitos saludables, mantenerse activo y promover entornos que favorezcan decisiones sanas son algunas de las estrategias más efectivas para enfrentar una enfermedad que se ha convertido en uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel mundial.
José Antonio Montecinos, médico cirujano y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), advierte que la obesidad no debe entenderse únicamente como un problema estético.
“Las consecuencias de la obesidad van más allá del aumento de peso, está estrechamente relacionada con varias enfermedades crónicas que pueden reducir la esperanza de vida”, señala Montecinos.
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La evidencia científica señala que una alimentación equilibrada es uno de los pilares fundamentales para prevenir el exceso de peso. Priorizar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas magras, mientras se reduce la ingesta de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y productos con alto contenido calórico, contribuye significativamente a mantener un peso saludable y prevenir enfermedades asociadas.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan también prestar atención a la cantidad de alimentos consumidos y promover hábitos como comer en horarios regulares, evitar el consumo excesivo de azúcar y fomentar la alimentación consciente, es decir, comer prestando atención a las señales de hambre y saciedad.
El ejercicio regular es otra de las herramientas más eficaces para prevenir la obesidad y mejorar la calidad de vida. Caminar, andar en bicicleta, nadar o realizar actividades recreativas al menos 150 minutos por semana puede marcar una diferencia importante en la salud física y metabólica.
La doctora Danitza Vargas, médica y coordinadora del diplomado en Obesidad y Síndrome Metabólico de Unifranz, explica que múltiples factores influyen en el desarrollo de esta enfermedad. “El principal factor es el estilo de vida sedentario sumado a una dieta poco saludable, el consumo excesivo de alcohol y tabaco y no tener sueño de buena calidad”, afirma.
Además del ejercicio programado, los especialistas recomiendan incorporar movimiento en la vida cotidiana: subir escaleras, caminar trayectos cortos o reducir el tiempo frente a las pantallas son medidas sencillas que ayudan a combatir el sedentarismo.
La prevención de la obesidad también depende del entorno en el que viven las personas. La familia, la educación, el acceso a alimentos saludables y las oportunidades para realizar actividad física desempeñan un papel determinante en la construcción de hábitos sostenibles.
EO// Con información de: Red Uno
