Vuelven los «viajes analógicos» para escapar de la tecnología

Por Dubraska Hernández

En pleno apogeo de la IA y de las redes sociales como escaparate, fuente de inspiración y prescripción, el auge de lo analógico también ha llegado a los viajes

Vuelven los «viajes analógicos» para escapar de la tecnología. – El cansancio del viajero ante la perfección y la uniformidad sumado a la creciente necesidad por desconectarse del mundo digital está dando paso a un deseo por priorizar durante unas vacaciones experiencias del mundo real, intencionadas y sencillas, que le alejen de distracciones tecnológicas.

Los viajes analógicos están impulsando a la gente a cambiar las pantallas por cámaras de fotos, guías tradicionales, mapas de papel y pinceles que inmortalizan momentos y paisajes, y a buscar las recomendaciones informales de cualquier amigo.

El atractivo de lo analógico no reside en rechazar la vida moderna, sino en crear espacios para el asombro y la conexión humana genuina; crear experiencias de viaje memorables y significativas en lugar de capturar contenidos para las redes sociales, o descubrir el momento captado al revelar un carrete de 36 fotos con sus imperfecciones. Es, en definitiva, una forma de turismo en su expresión más genuina.

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Optar por viajes con mayor conexión con la comunidad; ir tras la creatividad aprovechando unas vacaciones para el aprendizaje (¿por qué no un taller de apicultura, de plantas aromáticas o de cocina?); compartir tiempo de calidad entre padres e hijos; aprender conceptos básicos de supervivencia; interactuar con la naturaleza de forma más responsable; sumergirse en un retiro literario o de bienestar; huir de destinos y alojamientos masificados; recorrer grandes -o pequeños- senderos panorámicos.

Consiste en regresar a lo más auténtico: a un viaje a rincones como la isla japonesa de Okinawa, a Sudáfrica, con su belleza y su cultura, al desconocido Madagascar, a la sorprendente Tiflis, la capital de Georgia, o a las solitarias playas de Alentejo.

Se trata de bajar el ritmo, destinar tiempo a la preparación y dejarse sorprender por los resultados, en ocasiones, inesperados.

EO//: Con Información de: La Vanguardia

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