Terremotos, tecnología y RRSS

Por Eulogia Herrera

Las redes sociales y la tecnología disponible y de fácil acceso permitieron registrar y comunicar momentos inéditos de la tragedia en tiempo real, fuimos informados de primera mano

Terremotos, tecnología y RRSS.-En diciembre de 1999 Venezuela vivió la peor tragedia natural de su historia (hasta ese momento), la tragedia o el deslave de Vargas, en esos días, para quienes no estuvimos en el terrible lugar de los acontecimientos, nos informábamos a través de la televisión, fueron días de angustia y preocupación pegados a la tele con las transmisiones vía microondas de RCTV y Venevisión con sus destacados periodistas desde lugares relativamente seguros en la zona cero.

Las escasas tomas dramáticas en video de la tragedia fueron posibles gracias a cámaras de uso doméstico que las mismas víctimas de manera temeraria alcanzaron a registrar en cinta de video 8mm o VHS-C.Muchos de los videos pudieron ser vistos unas horas después y en algunos casos; días después.

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Pero, el 24 de junio de 2026, día del destructivo doblete sísmico que afectó a Caracas, y a gran parte de las zonas costera del norte del país, y de manera brutal a La Guaira, las cosas fueron distintas en materia informativa, apenas unos segundos después del terremoto, empezamos a observar en nuestros teléfonos inteligentes imágenes de edificios derrumbados en la ciudad capital, desde distintos planos y con la narración de los mismos ciudadanos que sacaron su móvil para transmitir en vivo por Instagram y TikTok lo que estaban presenciando en Caracas a pocos metros del lugar de los hechos.

Muchos venezolanos aún no superaban el shock cuando de repente aparecieron las primeras imágenes de La Guaira, algunos vídeos de manera aislada mostraban edificios desplomarse y polvaredas gigantescas, otros; un lugar oscuro, caótico y destruido, gente desesperada solicitando ayuda, informando de una devastación sin precedentes, algo que pareció exagerado esa misma noche del 24, pero que en la mañana siguiente corroboraríamos con lágrimas en los ojos.

Muchos drones con capacidad de grabar vídeo desde las alturas, mostraron un paisaje desolador, daba la impresión de que estabas presenciando un lugar bombardeado con armas nucleares, era sencillamente indescriptible.

En Internet hay literalmente centenares de vídeos del instante del sismo y el después, el impacto fue tan descomunal en materia comunicacional que hubo una reacción inmediata a nivel internacional, usuarios de las redes, influencers, distintos mandatarios del mundo reaccionaron instantáneamente en solidaridad por la situación.

Surgieron de inmediato iniciativas digitales como desaparecidosterremotovenezuela.com; terremotovenezuela.com o venezuelatebusca.com creadas para mapear daños, canalizar necesidades, coordinar centros de acopio y geolocalizar a personas que no se habían reportado con sus familias.

Plataformas como X (Twitter), Instagram, WhatsApp y Telegram permitieron difundir qué zonas necesitaban atención prioritaria; Starlink, facilitó las conexiones a Internet frente a la pérdida de los sistemas convencionales.

En resumen, las redes sociales y la tecnología disponible y de fácil acceso permitieron registrar y comunicar momentos inéditos de la tragedia en tiempo real, fuimos informados de primera mano.

Algo importante de todo esto es que la información recolectada facilitará en el futuro el análisis científico en sismología e ingeniería, también en el orden sociológico y comunicacional, además, de las debidas reflexiones políticas, pero también es cierto que con tanta información circulando en las redes conllevó a gran parte de la audiencia experimentar ansiedad y depresión, desesperación y constante alerta, síntomas que hablan seriamente del poder de la tecnología actual y las redes sociales.

EO// Periodista: Jesús E. Tillero

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