Semanalmente una familia de tres a cinco personas invierten un gran porcentaje de sus ingresos en productos alimenticios para el hogar
Más de 150 dólares semanales necesitan maturineses para comprar comida.- Mediante un recorrido por el equipo reporteril del Diario El Oriental en las inmediaciones del Mercado Viejo de la ciudad de Maturín se pudo constatar que la venta de embutidos, pollo y huevos se ha mantenido en los últimos días, ya que estas proteínas tienen un costo menor que la carne de res y cerdo.
Asimismo, el precio del kilo de pollo oscila entre 2.700 y 3.000 bolívares, el cartón de huevos mantiene un costo de 3.700, y la mortadela y el queso se pueden encontrar entre 3.500 y 4.000 bolívares generando un gasto de más de $20. Además, incluyendo víveres, verduras y frutas esta cantidad se puede triplicar a un número preocupante para el bolsillo del maturinés.
Ante esta situación, los ciudadanos afirman que necesitan invertir más de 150 dólares en la compra de algunos artículos de la canasta alimentaria para su consumo semanal, dependiendo la cantidad de integrantes que posea la familia.

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«Mira, yo gasto semanalmente 120 o 150 dólares para alimentar a mi familia donde somos tres. Yo camino bastante para conseguir los más ‘baratico’ y así uno se ahorra unos ‘rialitos’ para comprar otras cosas que nos hagan falta», señaló César González, residente del sector El Parque.
Por otra parte, algunos emprendedores del sector Mercado Viejo alegan que deben realizar compras de alimentos diariamente ya que por no poseer un sueldo fijo se ven en la obligación de sacar una parte de sus ganancias para aportar a la casa, lo que les genera un mayor porcentaje de gastos económicos que les perjudica tanto para sus inversiones comerciales como para sostener a sus familias.
«De acuerdo a mis ingresos con la venta de mi casabe, los frijoles, alimentos para animales; voy al supermercado para comprar lo que haga falta en la casa, porque somos cuatro personas y hay que resolver todos los días», destacó Yesenia Salmerón, vendedora informal y habitante del sector El Silencio.
EO// Redacción: Fabiana Méndez
