Monaguenses inician compras de ingredientes para las hallacas

Por Victor Rojas

El presupuesto estimado para la elaboración de entre 50 y 100 hallacas oscila entre los 80 y 200 dólares, lo que ha obligado a los jefes de hogar a fraccionar la adquisición de las proteínas

Monaguenses inician compras de ingredientes para las hallacas.- Aunque el calendario apenas marca la mitad de octubre, el espíritu navideño en Monagas ya se ha adelantado, impulsado no solo por la tradición, sino por la necesidad económica. Un recorrido realizado por el equipo reporteril de Diario El Oriental por los principales centros de abasto, mercados y comercios de la capital monaguense evidenció que los ciudadanos ya comenzaron a adquirir los insumos para la elaboración de las tradicionales hallacas.

La táctica más recurrente entre los compradores es asegurar primero los ingredientes no perecederos y aquellos que suelen experimentar alzas de precio o escasez en la recta final de noviembre. En los pasillos de los abastos y en los puestos del Mercado Viejo, es común ver a los monaguenses cargando bolsas con aliños, aceitunas, pasas, pabilo y las infaltables hojas de plátano.

Sin embargo, el capítulo de las proteínas —carne de res, cerdo y pollo— representa el mayor desafío debido a sus elevados costos. Ante esta realidad, la estrategia de «comprar de a poquito» se ha convertido en la regla de oro para los jefes de hogar, quienes aprovechan cada entrada de dinero para congelar pequeños lotes de carne y así no descapitalizarse en un solo mes.

Además, la estrategia de adquirir las proteínas por adelantado y almacenarlas en los congeladores se ha convertido en una verdadera ruleta rusa para los monaguenses, debido a la inestabilidad del sistema eléctrico.

«El miedo no es solo juntar el dinero para comprar, sino que se vaya la luz por 6 horas o más y se te pierda toda la inversión», lamentó Luisa Fernández, residente de la parroquia La Cruz.

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Durante el recorrido, los monaguenses coincidieron en que la previsión es la única aliada para mantener viva la tradición.

«Si espero a noviembre para comprar el cochino y la carne de una sola vez, se me va el sueldo entero en un día y los precios ya están por las nubes. Ya tengo las hojas, el pabilo y las pasas guardaditos. La carne la voy comprando cada quincena, un kilito para congelar, porque hay que estirar el presupuesto», comentó María Pérez, residente de la parroquia Las Cocuizas.

Según estimaciones recogidas por este medio entre comerciantes y amas de casa, el presupuesto para «armar» la temporada varía dependiendo del tamaño y la generosidad del relleno. No obstante, el consenso general indica que se necesitan entre 80 y 200 dólares para producir un promedio de 50 a 100 hallacas. Montos que deben cubrir la harina de maíz, los aceites, las proteínas, los vegetales y los condimentos.

«Hacer 100 hallacas para la familia es un compromiso sagrado en nuestra casa, pero ya no es un gasto que pueda asumir yo sola. Nosotros nos organizamos entre tres hermanos. Ya pusimos cada quien para comprar la harina, el aceite y las carnes. Lo importante es que la tradición no se pierda», expresó Gloria Tovar, habitante de Temblador.

A pesar de las exigencias del bolsillo y de la compleja economía que obliga a fraccionar las compras durante meses, la hallaca sigue siendo el símbolo máximo de la unión familiar en la región oriental. En Maturín, la temporada de «armar hallacas» ya comenzó, no con la prisa de última hora, sino con la previsión y el amor de un pueblo que se adapta para que la tradición se mantenga viva en cada bocado.

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