¡Lávate la cara para estar bella!

Por Eulogia Herrera

Los expertos coinciden en que la limpieza sigue siendo el gran fallo en muchas rutinas. Algunas personas no utilizan los productos adecuados en el momento preciso. A esto se suma que  60 % opta por soluciones rápidas como solo jabón o agua micelar, que se quedan cortas si hay maquillaje o protector solar

¡Lávate la cara para estar bella!.-La limpieza facial es el primer paso de cualquier rutina cosmética y, aun así, sigue siendo uno de los más descuidados. Muchas personas creen que basta con un poco de agua, un limpiador rápido y listo, sin detenerse en cómo, cuándo ni con qué se realiza este gesto diario, pero saltarse la limpieza facial es uno de los errores más contraproducentes para tu piel que puedes cometer. 

Dermatólogos, cosmetólogos y expertos en dermocosmética llevan tiempo advirtiendo de que pequeños detalles, como la temperatura del agua, pueden ser determinantes en el estado de la piel a medio y largo plazo.

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Durante años se ha defendido el agua muy fría como un estímulo para “despertar” la piel por la mañana o cerrar los poros tras la limpieza. Sin embargo, los expertos coinciden en que estas creencias no se sostienen desde el punto de vista dermatológico.

La dermatóloga Andrea Combalia, autora de Piel sana in corpore sano (editorial Grijalbo), lo resume así: “lavar la cara con el agua muy fría desde el principio puede minimizar el efecto de la limpieza facial porque hace más difícil retirar los residuos”.

Esto sucede porque el frío contrae la piel y endurece la grasa, haciendo que el limpiador trabaje peor. Pero, no conviene irse al extremo contrario: “tampoco muy caliente, porque retira los lípidos epidérmicos” que forman parte de la barrera cutánea, advierte la especialista.

Ni fría ni caliente: los expertos lo tienen claro. En términos prácticos, la temperatura ideal del agua se sitúa entre los 28 y los 30 ºC, según el doctor Ricardo Ruiz Rodríguez, de la Clínica Dermatológica Internacional. Esta temperatura es adecuada tanto para el lavado facial como para la ducha, porque permite que el jabón o gel actúen y facilita el enjuague completo sin causar enrojecimiento ni tirantez, algo especialmente importante en pieles sensibles o reactivas.

Más allá de la temperatura del agua, los expertos coinciden en que la limpieza sigue siendo el gran fallo en muchas rutinas. Algunas personas no utilizan los productos adecuados en el momento preciso. A esto se suma que  60 % opta por soluciones rápidas como solo jabón o agua micelar, que se quedan cortas si hay maquillaje o protector solar.

Cómo lavar la cara para que la limpieza funcione de verdad

  1. Empieza siempre con agua tibia, alrededor de 30-35 grados, y mójate bien el rostro antes de aplicar cualquier producto.
  2. Emulsiona el jabón en las manos -idealmente, un producto sin sulfatos- hasta que haga una ligera espuma y repártelo con movimientos suaves, sin insistir en exceso ni frotar zonas sensibles. Dedica al menos 30 segundos a este paso para que el producto tenga tiempo de arrastrar la grasa y restos de maquillajes, cremas y suciedades.
  3. Aclara también con agua tibia, asegurándote de no dejar residuos, y evita cerrar el lavado con agua muy fría, ya que no mejora la limpieza ni ayuda a retirar mejor los restos.
  4. Al secar, utiliza una toalla limpia y presiona ligeramente la piel sin arrastrarla.
  5. No esperes a que el rostro se seque por completo: con la piel todavía algo húmeda, aplica el siguiente paso de tu rutina, ya sea tónico, esencia o sérum.
  6. Si llevas maquillaje o protector solar resistente, repite el proceso con una doble limpieza por la noche. 

EO//Con información de: Cuerpomente

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