Las heces de tu perro o gato pueden revelar sobre su salud

Por Elina Vásquez

La dieta influye en el aspecto habitual de las heces, por lo que resulta importante conocer el patrón normal de cada perro o gato

 Las heces de tu perro o gato pueden revelar sobre su salud.- Observar las heces de perros y gatos al recogerlas puede aportar información útil sobre su salud digestiva. Los cambios en el color, la consistencia, la cantidad o la presencia de sangre y moco no permiten establecer un diagnóstico, pero sí ayudan a identificar cuándo conviene vigilar al animal o acudir al veterinario.

“Las heces nos dicen mucho más de lo que creemos, así que no debemos olvidar examinarlas siempre que las recojamos”, explica Alba Pérez, veterinaria, divulgadora y fundadora de Vetropia en uno de sus vídeos de Instagram.

Su aspecto habitual depende en buena medida de la alimentación. Los animales que comen pienso suelen producir deposiciones más abundantes y secas, mientras que la comida húmeda puede hacerlas algo más blandas. Con las dietas naturales, la cantidad suele ser menor y la consistencia varía según el aporte de fibra.

Un episodio aislado de diarrea o unas heces con algo de moco no tienen por qué resultar preocupantes si el animal mantiene el apetito, la actividad y su comportamiento habitual. La consulta se vuelve más necesaria cuando el problema persiste o aparece acompañado de vómitos, dolor, apatía, pérdida de peso o deshidratación.

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Las heces amarillas o anaranjadas pueden deberse a un tránsito intestinal acelerado, como sucede en algunas gastroenteritis, malas digestiones o dietas con exceso de fibra insoluble. También pueden aparecer en alteraciones hepáticas o biliares. Si presentan además un olor muy intenso y flatulencias, podría existir un desequilibrio de la microbiota intestinal.

Especial atención requieren las deposiciones negras, brillantes y de aspecto alquitranado, que pueden indicar la presencia de sangre digerida. No deben confundirse con unas heces simplemente oscuras y secas ni con el cambio de color provocado por suplementos de hierro.

“Cuando las heces son de verdad negras hay que acudir al veterinario de inmediato”, advierte Pérez. Entre las posibles causas se encuentran las úlceras, los trastornos de coagulación y otros procesos hemorrágicos que necesitan pruebas y tratamiento.

La sangre roja fresca suele proceder de la parte final del aparato digestivo. Una pequeña cantidad aislada puede aparecer por irritación, pero si es abundante o se repite debe valorarse cuanto antes. La urgencia aumenta cuando el animal intenta defecar numerosas veces y expulsa prácticamente solo sangre.

La edad, los antecedentes médicos y el estado general determinan la gravedad. Los cachorros, los animales mayores y aquellos con patologías previas pueden empeorar con mayor rapidez, por lo que no conviene esperar si muestran debilidad, dejan de comer o beber o presentan dolor.

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