Las conversaciones con Irán se posponen mientras Vance defiende el acuerdo

Por Victor Rojas

El acuerdo estipula el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluyendo los bombardeos israelíes contra Hezbolá en territorio libanés

Las conversaciones con Irán se posponen mientras Vance defiende el acuerdo.- Apenas un día después de la entrada en vigor de un nuevo acuerdo internacional, el pacto ya afronta su primera gran crisis de legitimidad. Israel ha lanzado intensos ataques en el Líbano, mientras que en los pasillos de Washington crecen las tensiones políticas y las contradicciones sobre el contenido real de lo firmado.

El acuerdo estipula el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluyendo los bombardeos israelíes contra Hezbolá en territorio libanés. No obstante, el gobierno israelí ha dejado claro que no contempla una retirada del Líbano y ha continuado con su actividad militar.

Ante este panorama, la Casa Blanca se ha visto obligada a retrasar los planes para iniciar la siguiente fase de las negociaciones. El viaje del vicepresidente JD Vance a Suiza, programado para las últimas horas de la noche, fue cancelado a última hora. Desde la administración estadounidense señalaron que «la logística de estas negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible», aunque afirmaron que esperan comenzar las conversaciones técnicas lo antes posible.

La polémica en torno al acuerdo ha aumentado tras las declaraciones del vicepresidente Vance, quien defendió el pacto como un beneficio mutuo y lanzó una advertencia directa a las autoridades israelíes críticas con la estrategia de EE. UU.:

«Si yo estuviera en el gabinete del gobierno israelí, quizás no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en el mundo».

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Sin embargo, las justificaciones de la Casa Blanca han entrado en contradicción con el texto legal del acuerdo:

La versión del Vicepresidente: Vance afirmó que Irán se había comprometido a la destrucción de sus reservas de uranio altamente enriquecido.

La realidad del documento: El texto oficial del acuerdo no incluye el compromiso de destrucción, sino que únicamente establece que las partes acuerdan seguir negociando dicho asunto durante los próximos 60 días.

En el Capitolio, un sector considerable de legisladores republicanos ha expresado su indignación con el pacto, calificándolo como una victoria estratégica para Teherán. El senador Tom Cotton, presidente del Comité de Inteligencia, criticó duramente el levantamiento inmediato de las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz. Según los cálculos de Cotton, basados en los niveles de producción previos a la guerra, esto reportará a Irán ingresos de entre 150 y 200 millones de dólares diarios.

Por su parte, el presidente Donald Trump ha manifestado que espera que Israel termine acatando el pacto. Sin embargo, la relación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se encuentra en un punto de alta fricción. En declaraciones recientes, Trump mostró su frustración de manera abierta al asegurar: «Sin mí, no habría un Israel».

El desarrollo de las próximas horas determinará si los canales diplomáticos logran salvar un acuerdo que nació bajo el fuego cruzado y la desconfianza bilateral.

EO// Con información de: ABC News

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