Entre acantilados, islotes y un mar de intensos tonos azules, esta playa sigue siendo uno de los paisajes más impresionantes de Asturias
Hay lugares que parecen ajenos al paso del tiempo. La Playa del Silencio, también conocida como Gavieiru, es uno de ellos. Rodeada por un anfiteatro de acantilados, protegida por islotes y alejada del bullicio de los grandes arenales, continúa siendo uno de los paisajes costeros más fascinantes de Asturias. Su belleza salvaje, el sonido del Cantábrico rompiendo sobre los cantos rodados y la ausencia de urbanización la convierten en una parada imprescindible para quienes recorren la costa occidental del Principado.
Situada en el concejo de Cudillero, dentro del Paisaje Protegido de la Costa Occidental, esta playa no destaca por sus servicios ni por ser la más cómoda para pasar el día. Su atractivo reside precisamente en lo contrario: en ofrecer una experiencia de naturaleza prácticamente intacta, donde el paisaje es el gran protagonista.
El primer contacto con la Playa del Silencio suele producirse desde el mirador situado sobre los acantilados. Desde allí se aprecia la característica forma de concha que dibuja la ensenada, cerrada por grandes paredones de roca y pequeños islotes que amortiguan el oleaje y crean una imagen difícil de olvidar.
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Con una longitud de entre 300 y 500 metros (depende de la fuente y del tramo considerado), se trata de una playa de cantos rodados —no de arena— donde el color cambiante del agua, entre verdes y azules intensos, contrasta con el gris de los acantilados y el verde de la vegetación atlántica.
El origen del nombre mezcla tradición y leyenda. Los vecinos cuentan que esta ensenada servía de refugio a los pescadores cuando el Cantábrico se embravecía. Allí el mar se volvía más sereno y el estruendo de las olas dejaba paso a una calma poco habitual en esta costa.
Hoy sigue haciendo honor a ese nombre. Más allá de la afluencia que puede registrarse en verano, basta descender hasta la orilla para comprender por qué tantos viajeros la consideran uno de los rincones más especiales de Asturias. Aquí predominan el rumor del mar, el vuelo de las gaviotas y la sensación de aislamiento que proporcionan los altos acantilados.
EO// Con información de: Hola.com
