La Laguna de Unare: El santuario de los flamencos rosados en Anzoátegui

Por Victor Rojas

El mayor tesoro de la laguna radica en su cielo y sus orillas

La Laguna de Unare: El santuario de los flamencos rosados en Anzoátegui.- La Laguna de Unare es uno de los secretos ecológicos mejor guardados del oriente de Venezuela, un inmenso humedal costero que deslumbra por su biodiversidad y paisajes vírgenes.

Ubicada en la zona oeste del Estado Anzoátegui (abarcando los municipios San Juan de Capistrano, Bruzual y Peñalver), esta laguna salobre cuenta con una extensión aproximada de 22.000 hectáreas. Está separada del Mar Caribe por una estrecha e imponente barrera de arena de unos 22 kilómetros de largo, creando un ecosistema de transición único donde las aguas dulces del río Unare se mezclan sutilmente con las mareas del norte.

El mayor tesoro de la laguna radica en su cielo y sus orillas. Es un punto crítico en las rutas de aves migratorias y residentes, sirviendo de refugio para más de 120 especies.

Los flamencos rosados son las estrellas indiscutibles del lugar. Durante gran parte del año, miles de estas elegantes aves tiñen las aguas de tonos rosa y coral mientras se alimentan.

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También es muy común avistar corocoras rojas, garzas reales, pelícanos y majestuosas águilas pescadoras, convirtiendo la zona en un destino de clase mundial para la fotografía de naturaleza.

Más allá de su valor paisajístico, la laguna es el sustento de pintorescos pueblos costeros como El Hatillo, La Cerca y Boca de Uchire.

Sus aguas poco profundas son ricas en nutrientes, lo que propicia la pesca artesanal de especies muy cotizadas. El camarón de la Laguna de Unare goza de fama nacional por su extraordinario tamaño y exquisito sabor, protagonizando la gastronomía local junto al lebranche y la lisa.

Para los viajeros que buscan escapar de los balnearios masificados, Unare ofrece un espacio de paz. Se pueden contratar paseos en peñero guiados por pescadores locales que conocen los mejores puntos de avistamiento, siempre bajo un enfoque de respeto ambiental para no alterar los nidos ni ahuyentar a las bandadas.

El atardecer en la laguna ofrece uno de los espectáculos visuales más hermosos del oriente venezolano, cuando el sol se oculta tras los manglares y el cielo se refleja perfectamente en el agua en calma.

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