Feligresía monaguense se une en oración a un mes del doble terremoto

Por Victor Rojas

La celebración eucarística contó con la asistencia masiva de la comunidad monaguense, entre los que destacó una notable presencia de jóvenes, organismos de seguridad y adultos mayores

Feligresía monaguense se une en oración a un mes del doble terremoto.- Al cumplirse exactamente un mes de los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio, la Catedral Nuestra Señora del Carmen de Maturín acogió este viernes una conmovedora misa de sufragio. La eucaristía fue ofrecida en memoria de los miles de fallecidos, por la salud de los heridos y en solidaridad con las familias afectadas por la tragedia sísmica.

La celebración eucarística contó con la asistencia masiva de la comunidad monaguense, entre los que destacó una notable presencia de jóvenes, organismos de seguridad y adultos mayores que acudieron a expresar su fe y condolencias. La misa fue presidida por el párroco Samael Gamboa y concelebrada por el vicario Jesús Echezuría.

Durante la homilía, el padre Samael Gamboa, ofreció un mensaje centrado en la fe, la esperanza y la comunión cristiana, atendiendo a la convocatoria emitida por la Conferencia Episcopal y el obispo de la Diócesis de Maturín, Enrique Pérez Lavado.
El presbítero expresó su gratitud por la masiva concurrencia en este momento de recogimiento:

«Me llena de mucha esperanza ver a muchos jóvenes; la juventud se hace sensible. De verdad, queridos muchachos, les agradezco que estén aquí, y a todos, a nuestros adultos mayores. Gracias por estar aquí».

Al recordar lo vivido hace cuatro semanas, el párroco reflexionó sobre la fragilidad humana manifestada en apenas unos instantes aquel 24 de junio:

«Hoy nos convoca una memoria dolorosa, pero sobre todo nos convoca la fe. Ha pasado ya un mes desde aquel día en que la tierra tembló y, con ella, el corazón de toda Venezuela. Un mes desde que la fragilidad de nuestra existencia terrenal se nos hizo evidentemente palpable en cuestión de segundos».

En su discurso, el párroco elevó plegarias por el eterno descanso de quienes perdieron la vida, recordando que, en la comunión de los santos, «permanecen unidos a nuestra oración y envueltos en el amor infinito de nuestro Padre Dios». Asimismo, dedicó oraciones a las personas que continúan batallando por recuperar su salud física y emocional, así como también pidió por las familias que perdieron a sus seres queridos, sus hogares y el trabajo de toda una vida, y que hoy carecen de un techo propio.

Finalmente, los feligreses se congregaron en las afueras del templo para dar paso a un rosario iluminado llevado a cabo en la plaza de la Catedral. Entre cantos, oraciones colectivas y un profundo silencio contemplativo, la feligresía monaguense elevó sus plegarias al cielo, encendiendo una renovada llama de fe y consuelo por el descanso eterno de los fallecidos y la sanación de Venezuela.

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