La toma de un plantel escolar en Los Pijiguaos por parte de disidencias de las FARC obligó a la huida de docentes y familias originarias, desatando alarmas internacionales sobre el reclutamiento forzado y el desarraigo cultural de la niñez indígena
Grupos armados toman escuela de Fe y Alegría en Bolívar.- Defensores de derechos humanos y organizaciones de protección infantil denunciaron la toma violenta de una escuela adscrita a la red Fe y Alegría en la comunidad indígena La Batea, ubicada en el sector Los Pijiguaos del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La incursión, ejecutada por miembros de la Segunda Marquetalia (disidencias de las FARC), provocó la paralización total de las actividades educativas y el desplazamiento forzado de maestros, alumnos y familias enteras de las etnias Eñepa y Jivi.
De acuerdo con reportes de periodistas locales y alertas emitidas por Cecodap, la ocupación del recinto escolar no es un hecho aislado, sino el punto álgido de una ola de hostigamientos que mantiene bajo asedio a las comunidades originarias de La Batea y Punta Brava. Al confiscar la infraestructura escolar para fines logísticos y de acantonamiento, las agrupaciones irregulares violaron el principio internacional de las escuelas como zonas de paz y espacios seguros para la infancia.
Una crisis humanitaria y cultural
Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, advirtió sobre el impacto diferenciado y devastador que este suceso tiene sobre la población indígena. El especialista enfatizó que para los niños y adolescentes eñepa, abandonar su territorio ancestral bajo amenaza de muerte desestructura por completo su tejido social, su lengua y su cosmovisión.
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Asimismo, los activistas alertaron sobre los riesgos inminentes a los que se expone la niñez que permanece en las zonas de control guerrillero:
Reclutamiento forzado y uso de menores de edad en labores de vigilancia (comúnmente denominados “vulnerables” o informantes).
Violencia sexual y explotación laboral en campamentos ilegales.
Afectaciones psicosociales severas debido al clima de terror y la interrupción de su derecho a la educación.
Un corredor de violencia bajo la mirada estatal
La región de Los Pijiguaos, rica en recursos minerales y estratégica por su conectividad fluvial, ha sido escenario de constantes denuncias sobre la libre operatividad del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las disidencias de las FARC. Organizaciones civiles recordaron que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) poseía informes detallados del control territorial de estos grupos en el municipio Cedeño desde octubre de 2025.
VercalendariosLos antecedentes inmediatos ya preveían un desenlace trágico. En agosto pasado, miembros de la comunidad Jivi Ekunay denunciaron el secuestro y posterior asesinato del capitán indígena Julio Rodríguez, junto al uso de artefactos explosivos improvisados en sus tierras de cultivo. Pese a que a inicios de octubre la FANB reportó la destrucción de una pista clandestina y un campamento minero en la zona, la respuesta militar no impidió que las facciones armadas se replegaran hacia los asentamientos indígenas y tomaran las instalaciones educativas.
Fe y Alegría, junto a diversas coaliciones no gubernamentales, exige al Estado venezolano una intervención urgente y humanitaria que desaloje los centros educativos, investigue los crímenes denunciados y diseñe un plan de retorno seguro y digno para las familias desplazadas, garantizando el respeto absoluto a sus territorios ancestrales.
EO// Vía: El Regional del Zulia