El nutricionista Rob Hobson explica que productos como el queso y el yogur no deben juzgarse solo por su grasa
Los alimentos cotidianos que la ciencia pide volver a valorar.- Durante décadas, los alimentos con grasas saturadas se asociaron a una dieta no saludable. La leche entera dio paso a la descremada, la manteca quedó relegada y el queso comenzó a consumirse con cautela.
Sin embargo, investigaciones recopiladas por The Telegraph señalan que la cantidad de grasa no es el único factor determinante: la clave reside en la «matriz alimentaria», es decir, la estructura del alimento y los nutrientes que acompañan a sus grasas.
El nutricionista Rob Hobson explica que productos como el queso y el yogur no deben juzgarse solo por su grasa. El queso contiene entre 5 y 6 g de grasas saturadas por porción de 30 g, pero el calcio y las proteínas de su estructura dificultan la absorción de los ácidos grasos en el intestino, mitigando su impacto en el colesterol. Por su parte, un yogur entero (150 g) aporta unos 5 g de grasa saturada y muestra un efecto neutro sobre el colesterol. Su fermentación y bacterias vivas generan ácidos grasos de cadena corta beneficiosos para el metabolismo de la glucosa.
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La leche entera tampoco eleva el colesterol LDL más que la descremada, gracias a la membrana que recubre sus glóbulos grasos. Asimismo, el kéfir aporta microorganismos vivos que podrían reducir la absorción de colesterol, siendo ideal en sus versiones naturales.
El panorama cambia con la manteca y la crema. La manteca posee 7,3 g de grasa saturada por cucharada y carece de una matriz protectora; el profesor Ian Givens (Universidad de Reading) advierte que su alta concentración dificulta la eliminación del colesterol LDL en el hígado. La crema, por su alto contenido graso, debe reservarse para ocasiones puntuales.
En el ámbito vegetal, la leche de coco entera puede superar los 13 g de grasa saturada por cada 100 ml sin aportar las proteínas o calcio del lácteo. Por último, las carnes procesadas suman exceso de sal y riesgos de salud, mientras que los cortes rojos magros sí aportan hierro, zinc y B12, recomendándose un consumo menor a 70 g diarios.
EO// Con información de: Infobae