Es cierto que muchos felinos son muy sociables y buscan activamente la compañía humana, pero esto no significa necesariamente que disfruten del contacto físico directo
Los gatos se incomodan cuando forzas las caricias hacia ellos.- Agarrar a un gato, cogerlo en brazos o retenerlo contra su voluntad para acariciarlo pueden ser acciones extremadamente estresantes para el animal, quien sin lugar a dudas tratará de huir de la situación. La consecuencia de esto es una reducción de la confianza por parte del gato y una ruptura del vínculo entre animal y cuidador.
Cuando un tutor acaricia a su gato a la fuerza, reteniéndolo para que no pueda escapar, el animal experimenta un aumento de cortisol y se estresa. Un momento de estrés puntual puede resultar inocuo, pero si esta situación se repite en el tiempo, un estado de ansiedad mantenida puede producir graves perjuicios en el animal, desde cambios en su comportamiento hasta alteraciones fisiológicas que comprometan su salud.

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Todos los expertos en comportamiento animal aconsejan aprender a conocer e interpretar el lenguaje corporal de los gatos para así ser capaces de reconocer cuándo quieren interactuar y cuándo se están sintiendo incómodos o intimidados. Saber “leer” las intenciones de tu peludo y conocer sus gustos es clave para poder establecer un vínculo fuerte y sano con el animal, así como para poder ganarte su total confianza y disfrutar de una convivencia feliz y pacífica.
Una de las señales más claras que indican la voluntad de ser acariciado es el hecho de que el gato se aproxime a ti maullando con suavidad y comience a frotar su cara contra tu cuerpo. Este curioso gesto es se asocia, en el lenguaje felino, con un comportamiento afiliativo. El gato disemina sus propias feromonas sobre la piel de su tutor, depositando su olor personal, como una forma de demostrar aceptación y aprecio.

Cuando el gato acepta el contacto, es muy probable que comience a ronronear y a restregarse contra la mano de su tutor, lo que indica que la interacción le está resultando agradable. A pesar de que cada felino tiene sus propios gustos, por lo general los gatos prefieren ser acariciados en la cabeza, mentón, dorso y base de la cola que en otras zonas más sensibles como las patas o la tripa.
EO// Con información de: Experto Animal