Yagrumito: El exótico volcán de lodo que esconde el sur de Maturín

Por Victor Rojas

Para los entusiastas del turismo de aventura y la geología, visitar Yagrumito es una experiencia de desconexión total, un recordatorio de que la naturaleza sigue transformando los paisajes venezolanos de las formas más sutiles y sorprendentes

Yagrumito: El exótico volcán de lodo que esconde el sur de Maturín.- En las afueras de Maturín, la capital del estado Monagas, la Tierra respira de una manera muy particular. Lejos del fuego, el magma y las cenizas destructivas de los volcanes convencionales, el subsuelo monaguense alberga un fenómeno geológico tan extraño como fascinante, se trata del Volcán de Yagrumito. Este singular monumento natural, hecho de arcilla y gas, es un testimonio vivo de las inmensas presiones energéticas que reposan bajo el suelo venezolano.

A solo seis kilómetros al sureste de la ciudad de Maturín, en la vía que conduce hacia el sector de El Rincón, se alza una pequeña estructura cónica que apenas supera los dos metros de altura. Su cráter principal, una abertura de unos 50 centímetros de diámetro, no escupe fuego, sino un lodo grisáceo, frío y denso que brota rítmicamente al ritmo de constantes burbujas de gas metano.

Aunque el cono principal es pequeño, el fenómeno real es mucho más amplio. El campo de barrizales y emanaciones cubre una superficie de casi 3.000 metros cuadrados. La consistencia y la forma de este «volcán» cambian drásticamente con las estaciones del año: durante la temporada de sequía, el lodo se espesa y el cono se eleva con orgullo; cuando llegan las lluvias, el agua suaviza la arcilla, aplanando la estructura y convirtiendo el lugar en un místico espejo de lodo.

Científicamente, Yagrumito no es un volcán real, sino un diapiro de barro. Su existencia se debe a la particular geografía del oriente venezolano, rica en yacimientos de hidrocarburos. A gran profundidad, bolsones de gas metano comprimido y aguas fósiles subterráneas empujan las capas de arcilla hacia la superficie. Al encontrar una fractura en la corteza terrestre, la mezcla escapa de forma constante, actuando como una válvula de escape natural de la Tierra.

Los geólogos apuntan que el terreno que hoy pisamos en Yagrumito fue, durante la época del Holoceno, parte del antiguo cauce del imponente río Orinoco, lo que explica la enorme acumulación de sedimentos arcillosos en la zona.

A pesar de su incalculable valor científico y su potencial como atractivo ecoturístico, el Volcán de Yagrumito permanece como un secreto a voces. Ubicado en terrenos de propiedad privada, el acceso es limitado y requiere la autorización de los lugareños. La falta de infraestructura turística formal y la dificultad de sus caminos —especialmente intransitables en época de lluvias— han mantenido a este oasis geológico a salvo de las grandes masas, pero también en un relativo olvido institucional.

Para los entusiastas del turismo de aventura y la geología, visitar Yagrumito es una experiencia de desconexión total, un recordatorio de que la naturaleza sigue transformando los paisajes venezolanos de las formas más sutiles y sorprendentes.

EO// Redacción: Victor Rojas

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