Los especialistas coincidieron en que la estabilidad glucémica no depende de una sola comida. Aguirre Ackermann recomendó sumar fibra, proteínas y grasas saludables para amortiguar la absorción de glucosa y mencionó que una caminata suave de 10 a 15 minutos después de comer puede ayudar a mejorar la respuesta metabólica
El desayuno puede ser clave para evitar subidas de azúcar durante el día.- Un estudio de investigadores estadounidenses de la Vanderbilt University, publicado en Frontiers in Endocrinology, halló que los niveles hormonales de la mañana pueden alterar horas después la respuesta del hígado a otra comida. El trabajo explica cómo el desayuno puede condicionar los picos de glucosa del resto del día.
El trabajo se enfocó en el llamado efecto de la segunda comida, un fenómeno que describe por qué el organismo suele manejar mejor una ingesta posterior cuando la primera comida favoreció una respuesta metabólica adecuada.
Los investigadores analizaron si el glucagón, una hormona que eleva la glucosa en sangre, podía dejar una señal persistente en el hígado, del mismo modo en que lo hace la insulina. El resultado fue que, cuando el glucagón estaba alto por la mañana, el órgano quedaba menos preparado para captar y almacenar glucosa durante una comida posterior.
Según el estudio, durante la prueba realizada por la tarde, la captación neta de glucosa por el hígado fue un 41% menor en los animales expuestos a glucagón elevado en la mañana. Además, la síntesis directa de glucógeno cayó un 44%, aun bajo condiciones hormonales y niveles de glucosa similares en esa segunda etapa del experimento.
Los autores observaron que, en lugar de guardar glucosa, el hígado tendía a seguir liberándola. También identificaron una caída en la glucoquinasa hepática, una enzima que participa en la captación y almacenamiento de azúcar. De ese modo, el estudio propuso que el glucagón matutino puede interrumpir una forma de memoria metabólica hepática inducida por la insulina.
Leer también: Aumentan los casos de cáncer de piel en jóvenes
La importancia de moderar las oscilaciones de glucosa excede el diagnóstico de diabetes. El médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas José de San Martín, explicó en la misma nota a Infobae que “la glucosa se une a las proteínas, por un proceso que se llama glicación, y altera su función”. Según indicó, ese proceso contribuye al daño en órganos como el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y el cerebro.
Heredia también advirtió que el cerebro depende de un suministro relativamente estable de glucosa, y que las variaciones extremas, sobre todo las hipoglucemias importantes y las hiperglucemias sostenidas, pueden afectar su funcionamiento. Esa observación da contexto al nuevo estudio, que pone el foco en cómo una alteración temprana en la regulación de la mañana podría repercutir en niveles posteriores.
El médico nefrólogo y cardiólogo Gabriel Lapman, presidente de la Sociedad Argentina de las Ciencias de la Longevidad y Epigenética, había explicado que “lo que genera daño son los productos de glicación del azúcar (AGEs), y eso termina dañando los vasos, el riñón, las arterias, generando patología cardiovascular”. También detalló que ese proceso incrementa el riesgo de infartos y constituye una de las principales causas de ingreso a diálisis.
Los especialistas consultados en la nota previa coincidieron en que la estabilidad glucémica no depende de una sola comida. Aguirre Ackermann recomendó sumar fibra, proteínas y grasas saludables para amortiguar la absorción de glucosa y mencionó que una caminata suave de 10 a 15 minutos después de comer puede ayudar a mejorar la respuesta metabólica.
Heredia, por su parte, remarcó que “el ejercicio es una de las herramientas más eficaces para mejorar la sensibilidad a la insulina y el manejo de la glucosa”. Además, señaló que dormir poco o mal reduce la sensibilidad a la insulina y que el estrés crónico, a través del cortisol y otras hormonas, puede alterar la glucosa y empeorar los hábitos.
Lapman agregó que la actividad física, junto con una alimentación rica en fibra, ayuda a regular los picos de insulina, el azúcar en sangre y la función cardiovascular. En ese marco, el nuevo estudio sugiere que el desayuno puede actuar como un primer regulador del día, cuyo efecto se potencia o se deteriora según el resto de los hábitos.
Los autores plantearon que el siguiente paso será identificar las redes genéticas y proteicas que explican este efecto sobre el hígado y determinar cómo se altera en enfermedades metabólicas.
EO//: Una Información de: El Aragurño