El objeto más codicionado.-El Arca de la Alianza fue construida por los israelitas en el desierto por mandato de Dios, para albergar las Tablas de la Ley que contenían los Diez Mandamientos. Fue confeccionada en madera de acacia y recubierta de oro, la tapa o Propiatorio, era custodiada por dos querubines. Es considerada el trono terrenal de Dios y un instrumento de poder devastador, capaz de abrir las aguas del río Jordán, derribar las murallas de Jericó o causar hasta la muerte a quienes la tocaban sin la consagración necesaria.
No se trata de un cofre común ni tampoco un símbolo, sino una “presencia viva” tiene un valor material incalculable, una caja revestida de oro puro, con las las Tablas de la Ley escritas por la propia mano de Dios, es una manifestación táctica de poder divino en la Tierra, capaz de decidir el destino de reinos y batallas, Con el tiempo se le ha adjudicado poder espiritual y militar, Imagine las ventajas de poseer un arma que destruyera el enemigo con sólo mostrársela, acercarle su presencia a los incautos los fulminaría en un instante. Aunque sería una locura tener que manipularla sin perder la vida en el intento.
Lea también: Suptrima insta a realizar la declaración de impuestos antes del 7 de septiembre
Hoy el paradero del Arca es un misterio, es que desde reyes de la antigüedad, los Caballeros Templarios, los arqueólogos, Gobiernos y exploradores modernos, la han buscado por siglos y siglos y en ese ínterin el Arca ha desencadenado guerras y leyendas, más que cualquier otro artefacto conocido.
Sin embargo, la iglesia Ortodoxa Etíope afirma poseerla, bajo extrema seguridad en la Iglesia de Santa María de Sion, y solo una persona en el mundo tiene permitido verla o acercarse a ella, y se trata de un monje conocido como el «Guardián del Arca». Esta persona es elegida de por vida para este trabajo, vive dentro del templo y no puede abandonarlo jamás hasta su muerte. Como dato adicional, todos los monjes que han tenido el privilegio de custodiar el objeto más codiciado en el mundo, terminaron ciegos.
EO//Periodista Jesús Tillero