Envejecimiento activo y sus beneficios para prolongar la vida

Por Heidi Campos

El envejecimiento activo se ha convertido en un eje clave de las políticas públicas en Europa y otros países desarrollados

Envejecimiento activo y sus beneficios para prolongar la vida-. El envejecimiento de la población es uno de los grandes retos sanitarios y sociales del siglo XXI. Ante este cambio demográfico sin precedentes, surge con fuerza el concepto de envejecimiento activo, un enfoque que no solo busca prolongar la vida, sino garantizar que esta se mantenga con la mayor calidad, plenitud y dignidad posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento activo como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”. Esta definición subraya que no se trata únicamente de prevenir enfermedades, sino también de fomentar la participación social, la autonomía y el bienestar integral de la persona.

¿Qué es el envejecimiento activo?

El término comenzó a consolidarse en la década de los 90, aunque sus raíces se encuentran en conceptos previos como el “envejecimiento saludable” o el “envejecimiento satisfactorio”. En el año 2002, la OMS impulsó definitivamente el término con la publicación del documento Active Ageing: a Policy Framework, que estableció las bases conceptuales y estratégicas para su implementación a nivel internacional.

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Desde entonces, el envejecimiento activo se ha convertido en un eje clave de las políticas públicas en Europa y otros países desarrollados. Esto responde de manera directa al aumento sostenido de la esperanza de vida y a la disminución generalizada de la natalidad.

Beneficios del envejecimiento activo

Adoptar un enfoque de vida basado en el envejecimiento activo reporta extraordinarias ventajas tanto a nivel individual como colectivo:

  • Mejora de la salud física y mental: Mantener hábitos saludables, como una actividad física regular y una dieta equilibrada, contribuye a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión. Como consecuencia, se reduce drásticamente el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares graves como infartos o ICTUS. Asimismo, la estimulación cognitiva disminuye el riesgo de sufrir deterioro cognitivo y depresión.
  • Mayor autonomía e independencia: Las personas que envejecen activamente conservan durante mucho más tiempo su capacidad funcional. Esto les permite valerse por sí mismas en su día a día, retrasando o reduciendo la necesidad de cuidados prolongados.
  • Bienestar emocional y calidad de vida: La integración en actividades comunitarias, sociales y culturales mitiga el aislamiento y la soledad, dos problemas frecuentemente arraigados en la población de edad avanzada.
  • Impacto positivo en la sociedad: Las personas mayores activas no son sujetos pasivos; siguen enriqueciendo su entorno aportando una valiosa experiencia, perspectiva y conocimiento acumulado.

EO/// Con información de: Blogs Mapfre

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