Un buen maquillaje no depende solo de los productos que utilices. Muchas veces, el resultado final tiene que ver con lo que haces antes de maquillarte que con los cosméticos que aplicas después
Dentro del mundo del maquillaje, uno de los errores más comunes es culpar a los productos cuando el resultado no es el esperado. Sin embargo, como explica la cosmetóloga Daniela López, el problema suele estar en la preparación previa de la piel.
“Si cuando te maquillas se ve parchoso o se separa la base, no es culpa del maquillaje, es porque no te estás preparando bien la piel”, asegura. Esta afirmación pone el foco en una fase que muchas veces se pasa por alto y que resulta fundamental para conseguir un acabado uniforme.
Antes de aplicar cualquier producto de maquillaje, la piel necesita estar limpia y libre de impurezas. La experta recomienda comenzar con una limpieza adecuada y, a partir de ahí, incorporar un paso de exfoliación suave. “Arrancamos con el rostro limpio y usamos algún producto que sirva para retirar las células muertas”, detalla. Esta práctica ayuda a eliminar pequeñas irregularidades que pueden hacer que la base no se adhiera bien, generando ese efecto parcheado que tanto preocupa.
Una vez que la piel está limpia, llega el momento de hidratarla correctamente. Este paso no consiste solo en aplicar cualquier producto, sino en hacerlo siguiendo un orden lógico.
Según Daniela López, es necesario recurrir a «ingredientes que sean hidratantes y aplicarlo siempre de lo más líquido a lo más viscoso”. Este detalle es importante, porque permite que cada producto se absorba bien y cumpla su función sin interferir con el siguiente. Entre los ingredientes hidratantes más recomendados se encuentra el ácido hialurónico, conocido por su capacidad para retener agua y aportar frescura a la piel.
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Después de los productos más ligeros, es fundamental aplicar una crema hidratante que actúe como un colchoncito por debajo del maquillaje, en palabras de Daniela López . Este “colchón” evita que el maquillaje se absorba de manera desigual, lo que podría provocar zonas más secas o acumulación de producto.
Otro aspecto que muchas veces se pasa por alto es el tiempo de espera antes de empezar a maquillarse. Aplicar la base inmediatamente después de la rutina de limpieza e hidratación puede hacer que los productos se mezclen y alteren el acabado. Por eso, la experta insiste en la importancia de dejar actuar los cosméticos: “Denle unos 10 minutos desde que terminen de hacer la rutina hasta arrancar con el maquillaje”. Este pequeño margen permite que la piel asimile los productos y esté lista para recibir el maquillaje.
Una vez que la piel está preparada, la forma en la que aplicas la base también influye en el resultado. Empieza usando poca cantidad y extiéndela desde el centro del rostro hacia afuera con toques suaves, sin arrastrar demasiado el producto. Si ves que alguna zona queda más seca, en lugar de añadir más base, extiende la que ya has aplicado con una esponja limpia y húmeda para integrar mejor el producto.
Evita superponer capas gruesas y trabaja poco a poco, dejando que la piel respire, porque eso ayuda a mantener un acabado más uniforme durante horas.
EO// Con información de: Cuerpomente
