El peligro oculto de dormir mal

Por Elina Vásquez

Las decisiones que tomamos durante el día impactan de forma directa en la calidad de la noche. Evitar el consumo de cafeína, alcohol y comidas copiosas en las últimas horas de la tarde previene las interrupciones del ciclo profundo del sueño

El peligro oculto de dormir mal.- El sueño no es un estado de inactividad, sino un proceso biológico esencial en el que el cerebro se reorganiza, recarga y elimina toxinas acumuladas durante el día. Cuando no dormimos lo suficiente o la calidad del descanso es deficiente, el sistema glinfático —el mecanismo de limpieza del cerebro— no puede funcionar correctamente, lo que provoca la acumulación de proteínas dañinas asociadas con el deterioro cognitivo. Esta interrupción debilita la plasticidad cerebral, afectando directamente funciones clave como la memoria, la concentración, el control emocional y la capacidad para tomar decisiones cotidianas.

A nivel cardiovascular, la privación crónica de sueño altera de forma severa la regulación de la presión arterial y aumenta los niveles de inflamación en el organismo. La falta de un descanso reparador mantiene al cuerpo en un estado de estrés constante, elevando hormonas como el cortisol y dañando progresivamente las paredes arteriales. Esta cadena de reacciones negativas incrementa exponencialmente el riesgo de sufrir enfermedades crónicas graves, destacando entre ellas el accidente cerebrovascular, también conocido como ictus o stroke, debido a la propensión de formar coágulos o sufrir rupturas vasculares.

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Para mitigar estos riesgos en nuestro estilo de vida, los expertos enfatizan la necesidad de construir una higiene del sueño sólida y constante. El pilar fundamental consiste en establecer horarios fijos para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana, lo que ayuda a regular el reloj biológico interno. Asimismo, es crucial transformar el dormitorio en un santuario de descanso: mantener el espacio oscuro, fresco, en silencio y, sobre todo, libre de pantallas de teléfonos, tabletas o televisores al menos una hora antes de ir a la cama, ya que la luz azul frena la producción de melatonina.

Las decisiones que tomamos durante el día impactan de forma directa en la calidad de la noche. Evitar el consumo de cafeína, alcohol y comidas copiosas en las últimas horas de la tarde previene las interrupciones del ciclo profundo del sueño. Integrar actividad física regular y practicar técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda antes de dormir, prepara al sistema nervioso para un reposo óptimo, protegiendo así nuestra salud cerebral a largo plazo.

EO//: Una Información de: El Nuevo Día

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