Un estudio señala cómo las minorías están más expuestas y plantea una disyuntiva moral: afinar el diagnóstico o aumentar la seguridad de los datos
La IA médica puede exponer datos sensibles, pero el riesgo no es igual para todos.- Se ha subestimado el riesgo de que se filtren los datos con los que se entrena la inteligencia artificial (IA) médica. Es lo que asegura un artículo publicado este miércoles en la revista Nature, que pide aumentar el control sobre las grandes bases de datos médicos. Hasta ahora, los riesgos de filtraciones se habían analizado en su conjunto, considerando que eran relativamente bajos. Pero si se analiza paciente a paciente, como ha hecho este estudio, se ve que hay enormes diferencias. Así, el historial médico de una persona normativa se difumina entre la ingente cantidad de datos de estas bases. Pero las realidades de las minorías destacan; se pueden encontrar fácilmente si uno hace las preguntas adecuadas. Minorías raciales, personas con enfermedades raras, no binarias o económicamente desfavorecidas son fácilmente identificables, señala el estudio. Sus datos están expuestos de manera desproporcionada a ataques contra la privacidad.
Utilizando siete grandes bases de datos clínicos —que incluyen imágenes médicas, electrocardiogramas e historiales médicos—, los autores hicieron un simulacro y llevaron a cabo ataques de inferencia de pertenencia (MIA, por sus siglas en inglés) para determinar si los datos de una persona se han utilizado para entrenar un modelo. Los MIA no buscan romper el muro de seguridad para acceder a la base de datos. Simplemente hacen preguntas y observan las respuestas para averiguar si un dato concreto, por ejemplo, el historial médico de un paciente, fue utilizado para entrenar un sistema. La IA es mucho más habladora y concreta cuando se le pregunta por casos que ha visto durante su entrenamiento y tiende a ser más vaga cuando se le pregunta por algo que desconoce. Analizando las diferencias en sus respuestas, es posible inferir si se ha usado la historia de una persona concreta para entrenar a la IA. Saber si esa persona mulata, no binaria, de 26 años, de Cataluña, que está pidiendo un seguro médico o solicitando un empleo, tuvo cáncer en el pasado.
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La IA desempeña un papel cada vez más importante en la atención médica. En agosto de 2025, la Comisión Europea publicó un informe sobre el tema, concluyendo que el 94% de proveedores sanitarios europeos usan o planean usarla. No es un escenario futurista, sino la realidad de muchas consultas. En algunas, una IA escucha al paciente, transcribe lo que dice y lo traduce a un lenguaje médico. Así el doctor puede centrarse en escuchar y mirar a su interlocutor y no en transcribir y pedir citas. La tecnología hace que el trato sea más humano y personal. En otros casos, la IA lee radiografías (cerca de la mitad de los radiólogos la utilizan en algunos entornos) buscando tumores, manchas sospechosas, malformaciones. En países como España, con listas de espera elefantiásicas, podría ayudar a desatascar los centros de salud, descargando de tareas burocráticas a los médicos. “Tiene un enorme potencial para mejorar los diagnósticos de los pacientes”, concede Knolle. “Pero de cara al futuro, considero fundamental comprender tanto los beneficios como los riesgos de integrarla en nuestros sistemas de salud”. Ese futuro al que se refiere el experto no es tan lejano.
Este problema no es igual en todas las IAs, señala el experto. “Se ve especialmente potenciado en el caso de los modelos grandes de lenguaje”. No es lo mismo interactuar con una IA que se limita a leer radiografías, que interactuar con una conversacional, tipo ChatGPT, a la que puedes preguntar y repreguntar para averiguar si conoce a un paciente concreto.
En el artículo se pone de relieve que el uso de técnicas de privacidad diferencial, consistentes en introducir ruido en la fase de entrenamiento, evitaría estos ataques de inferencia. “No obstante, este tipo de técnica degrada el rendimiento de los sistemas y en los últimos años se han publicado varios trabajos demostrando las limitaciones del marco de la privacidad diferencial”, señala Arroyo. Así que los expertos se enfrentarían a una disyuntiva moral: priorizar la privacidad de ciertos pacientes o la fiabilidad y mejora del diagnóstico.
EO//: Una información de: El País
